Hace poco más de una semana se ha celebrado el Día Mundial de la Discapacidad y esto nos ha hecho reflexionar sobre el porqué se celebra y el cómo se llegaría a la situación de no tener que celebrarlo. Está claro que aún hoy en día sigue siendo necesario celebrarlo para visibilizar las injusticias que en pleno SXXI siguen sufriendo y para reivindicar todo lo que todavía queda por conseguir.

En realidad, aunque el NO Día de… parezca una utopía, lo cierto es que tiene una respuesta bastante sencilla: no habría que integrar si no se hubiera apartado, el entorno no sería excluyente para nadie si al planificar se tuviera una mirada holística que contemplara a todo el mundo.

Para llegar a esto con lo que tenemos ahora, es necesario dar varios pasos, empezando por entender la DIVERSIDAD con mayúsculas. Hace falta también generar espacios colectivos de reflexión sobre las mejoras que hay que realizar , sobre qué cosas del entorno pueden ser más accesibles, más acogedoras… saliendo de las inercias y lo acomodaticio, fomentando cambios revolucionarios.

Otro paso imprescindible es aumentar nuestra empatía, entender que sin el tener en cuenta la alteridad es imposible un avance sano, completo. Hay que deconstruir para reconstruir y que se hable de entornos capacitantes no de colectivos discapacitados, hay que ver potencialidades en lugar de falencias…

Y por último, consideramos que para llegar a esta situación ideal de no tener que celebrar el Día de es necesario dar voz a este alumnado (y su entorno), saber qué sienten, qué quieren, cuáles son sus potenciales que la educación en muchas ocasiones invisibiliza y oprime.

Sobre este tema de Dar Voz al Alumnado (en general) han estado reflexionando las personas participantes en la cuarta edición del curso “Conectando con la Voz del Alumnado”. Tendremos nuevas ediciones de este y otros cursos en los próximos meses, puedes verlas en la agenda. Compartimos algunas presentaciones virtuales en las que el alumnado de la última edición del curso ha trabajado para socializar sus aprendizajes.

Sara Zorita

Amaia Larrañaga

Carlos Paillacho